viernes, 9 de marzo de 2012

Banfield y el Taladro Bandeño unidos por la misma pasión



“De Santiago hacia el este, cruzando el Río Dulce”, menciona la letra del clásico vals compuesto para la ciudad de La Banda, ubicada a ocho kilómetros de la capital provincial y separada por otros mil de Banfield; pero unida, a la vez, por la misma pasión, sentimiento y devoción hacia los colores verde y blanco.

Hasta allí viajó Código Banfield por primera vez en 2008, a sabiendas de su existencia, pero alertado por la curiosidad de conocer ese barrio llamado Banfield que además tenía un club con el mismo nombre y colores que nuestro Taladro. Cuatro años más tarde regresamos y notamos muchísimos cambios logrados en base al esfuerzo sostenido por el compromiso de todos aún con las limitaciones de recursos materiales compensados ampliamente por el trabajo diario y constante. Por eso quisimos mostrar, desde adentro y a modo de reconocimiento, cómo viven este presente mientras miran hacia adelante, ellos, los verdaderos protagonistas de esta historia.

Como dijimos, los recursos materiales son los mínimos indispensables y la infraestructura es todavía escasa. Algunos juegos de camisetas, pelotas y elementos de trabajo, muchos de ellos donados por la generosidad de hinchas para ver crecer el proyecto que comenzó desde cero allá por 2007. Y desde ahí con el esfuerzo de todos empezó a dar sus frutos. Primero la construcción del frente del estadio y un salón multiusos donde se destaca el verde y blanco obviamente; más adelante el tapiado perimetral; luego los trabajos en la cancha para emparejarla y colocar el alambrado alrededor del campo de juego. Todo para que Banfield vuelva a competir después de mucho tiempo y fuera habilitado a jugar en su casa. Todas obras básicas que llevaron su tiempo pero fueron recompensadas, además, con el hecho de que el Taladro Bandeño impuso su nombre con excelentes resultados teniendo en cuenta su larga ausencia: armó un equipo juvenil que peleó dos veces el ascenso, negado en las instancias finales.

A raíz de esto, la institución se fue transformando en un referente para varios clubes nacionales a la hora de buscar “talentos”. Y dentro de la estructura se consideran la inclusión progresiva de Divisiones Inferiores, la Escuela de Fútbol y hasta un Merendero que forman parte del proyecto que, además, cumple una función importante y acorde al rol social y participativo que le permite a los más chicos alejarse de las calles para divertirse jugando a la pelota y, por qué no, soñar con un futuro profesional. El mismo futuro que anhelan los propios integrantes del primer equipo del Taladro Bandeño, muchos de ellos empleados o changarines antes que futbolistas.

Durante los festejos por el último aniversario el presidente y DT del Club, Mario Cáceres, pidió un deseo que finalmente fue concedido gracias al sacrificio y esfuerzo de todo un grupo de colaboradores unidos por la misma pasión. “Vamos a hacer todo lo posible por alcanzar nuestra meta y llevar a Banfield donde merece estar”, se ilusionaba Cáceres y la realidad le hizo un guiño de ojo: desde el 18 de marzo, el Taladro Bandeño jugará con los “Grandes” de Santiago del Estero y el equipo trabaja duro para esa competencia que lo tendrá en la Primera División A, Copa Santiago y demás torneos que organizará la Liga Santiagueña de Fútbol, un hecho histórico para los 71 años de vida que posee el Club.

Desde este lugar, Código Banfield quiere agradecer la generosidad y hospitalidad hacia nuestra visita y le brinda las más sinceras felicitaciones a todos los que integran el grupo-motor de trabajo del Club Atlético Banfield de La Banda, Santiago del Estero por demostrarnos que el esfuerzo, el sacrificio, compromiso y responsabilidad valen la pena y deben ser respetados.

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